Defensoría del Pueblo constató que en la cárcel de Esmeraldas respetaban los derechos de los reos

Personal de la Defensoría del Pueblo, la Fiscalía y otros, visitó la cárcel de Esmeraldas.

Delegados de la Defensoría del Pueblo de Esmeraldas, de la Fiscalía, Ministerio de la Mujer y delegados de Derechos Humanos visitaron el Centro de Privación de Libertad de Esmeraldas.

La invitación vino de parte de las Fuerzas Armadas. Los funcionarios pudieron recorrer las instalaciones del reclusorio y hablar con personas privadas de la libertad que se encuentran recluidos en ese centro. El objetivo de los visitantes fue constatar la calidad de vida y trato adecuado dentro de sus instalaciones por parte de sus custodios de las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional y funcionarios del Servicio Nacional de Atención Integral (SNAI).

Al final del recorrido Lenin Sánchez el delegado de la Defensoría del Pueblo en Esmeraldas señaló que se corroboró la situación del centro. “No encontraron mayores novedades”, ratificó y confirmó que entrevistaron a cuatro personas a quienes se realizó una encuesta. Dijeron que no había tratos inhumanos, degradantes o torturas, reconocieron que “sus derechos humanos han sido respetados”. “Ratificamos el compromiso de seguir trabajando cuando la situación así lo requiera”, concluyó.

Durante el recorrido estuvo presente también el comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta Esmeraldas.

Los militares intervinieron este centro carcelario a raíz de la declaratoria de estado de excepción y conflicto armado interno decretado entre e 9 y 10 de enero por el presidente Daniel Noboa. En este centro hubo retención de guías y fuga de reos. Además, a los exteriores de la cárcel habían llegado familiares de los presos para protestar por supuestas violaciones de la privacidad y de los derechos humanos de sus parientes.

Los militares se han encargado de restablecer el orden en el reclusorio y hacer revisiones buscando armas de fuego, armas blancas, municiones y otros objetos prohibidos que en ocasiones anteriores fueron usadas en los amotinamiento de las cárceles que dejaron decenas de presos asesinados en el país.

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